OPINIÓN PORTADA

ELECCIÓN DIRECTA


Mtro Felipe Ramírez Liborio / Foto: Facebook

A 28 de junio del 2020 / Por el Mtro. Felipe Ramírez Liborio

Hace unos días, el presidente de la república, Lic. Andrés Manuel López Obrador, comentó en su conferencia mañanera, que existen en el país, Municipios que tienen en sus cabildos, una sobre representación de regidores, con salarios muy altos y que eso, en nada ayuda a la austeridad republicana, fundamentalmente, en ahorros de las finanzas municipales, para la atención de obras públicas. En ese sentido, hace un llamado primero, para que en los Municipios se reduzca, no tan solo la cantidad de regidores con que cuentan sino los salarios que estos tienen. Y segundo, que el ejercicio de sus finanzas, sea en sentido estricto, acorde con la austeridad republicana. De esta manera, los Municipios, podrían liberar fondos para el desarrollo social. Para esto, pone como ejemplo, en dos ocasiones, el cabildo de Acapulco. Donde, el salario de los regidores, es muy alto y pocos, los recursos financieros para la atención del desarrollo social.

Ahora, tomando como punto de partida lo anterior, es necesario comentar algunas cosas al respecto. Considero, que en estos tiempos de la cuarta transformación de la vida pública nacional, es urgente el planteamiento y la realización de una reforma política constitucional de gran calado que abarque la vida pública de los tres niveles de gobierno. De tal suerte, que en las constituciones locales y en las leyes del municipio libre, se exprese un nuevo marco jurídico, donde la prioridad, sea la atención al ciudadano en los ámbitos diversos. Educativo, salud, seguridad pública y social y, apoyos a los productores del campo, entre otros.

Que una de las prioridades, además del combate a la corrupción, sea el no tener salarios ofensivos para el pueblo. Cortar de tajo, esa visión que tanto daño hace a las finanzas públicas, consistente en que de llegar al gobierno, es para hacerse rico y no para servir al pueblo desde un encargo temporal. Que las finanzas públicas sean, verdaderamente, públicas. Esto, no como mero gusto o moda política, sino como un mandato constitucional. En el que la austeridad republicana, sea un principio de comportamiento ético, moral y jurídico, en los tres niveles de gobierno.

Principio, en el cual, tiene que radicar el principal fundamento filosófico del sistema educativo nacional. Desde esa óptica, significa, poner en marcha la construcción de una nueva sociedad, de la que habrán de emerger, los nuevos ciudadanos que necesita la nueva república. Ciudadanos honestos, honrados, decentes, trabajadores, responsables y ocupados, tanto en el desarrollo familiar como en el de la Patria. Ese paso de consciencia común de la sociedad a otro superior lega, sin duda, plusvalía al ejercicio ciudadano en los diferentes encargos políticos sean, federales, estatales o municipales. Así en el ámbito de la cultura y el cambio, la transformación social, habrá de propiciar una visión enteramente comunitaria y de nuevas prioridades. De entre las que habrá de sobre salir, su amor, por el pueblo al que pertenece.

Esta reforma de gran calado, a la que se hace referencia, ineludiblemente, tiene que pasar por lo electoral. De ser así y consensuada, por las fuerzas políticas en un gran acuerdo nacional, en la Cámara de Diputados Federal, será el mejor legado político del Gobierno de la cuarta transformación, a la vida pública nacional. Particularmente, en el ámbito municipal. Ahí, donde tiene que ver, la elección a regidores. Porque en la actualidad, estrictamente dicho, ningún regidor se elige. Lo elige de manera proporcional el órgano electoral a propuesta de un partido político. Así, su elección es indirecta y es, en función de la cantidad de votos obtenidos, por el partido político, del candidato ganador a presidente municipal.

Hasta donde tengo memoria, nunca he votado en una elección municipal por un candidato a regidor. En la casilla electoral, en la que me presento a votar, he recibido una boleta en la que he votado por un candidato a presidente municipal. Pero nunca una boleta para votar por un regidor. Se vota, hoy en día, en planilla que encabeza un candidato a presidente municipal. De esta forma, pues, la elección a regidor resulta ser indirecta. Entiendo que puede ser una forma abreviada para elegir a los demás miembros del cabildo. Pero, desde mi punto de vista, esa manera de elegir a los regidores puede ser, legal y oficial. Pero no legítima, aunque para ello, el órgano electoral, este facultado. Porque entonces, interpreto, que el órgano electoral, suplanta el legítimo derecho ciudadano de elegir de manera directa a sus autoridades. Por eso, se tiene que recuperar, para la ciudadanía, esa elección que revalore y dignifique al regidor. El ciudadano, lo tiene que elegir de manera directa. Pues, forma parte del Gobierno municipal que, en México, representa la instancia básica en que se ejercen las funciones primarias del poder público. Y no, a propuesta de una planilla, que un partido político registra ante el órgano electoral, con un candidato a presidente municipal y sindico. Así, un regidor, no se debe al pueblo, sino más bien, es consecuencia de cuotas de poder. Su función, en el cabildo, más que institucional, entonces, ocurrirá en torno a esas cuotas de poder. Con lo que se visualiza, una acción de vulnerabilidad y de acotamiento a su libertad y su autonomía, en el ejercicio de su función pública. Lo que me lleva a la pregunta ¿Como se aceptaría en una Comunidad, que a un comisario municipal, lo eligiera el cabildo y no la comunidad, de donde será su comisario?

Pues, algo parecido, a como se eligen los regidores, guardadas las proporciones, podemos observar en la elección de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A ellos, los eligen el Senado, a propuesta del Presidente de la república. Yo sostengo que realmente, los elige, el Presidente de la república, mediante la mayoría de Senadores y aliados, que su partido tenga en dicha Cámara. Como es posible que a los miembros de uno de los tres poderes de la Unión, los elija, el Presidente. Entonces, ya sabemos, de que parte está la justicia si de origen, sus miembros, están subordinados al poder Ejecutivo federal. Al respecto, el Mtro Guillermo de la Cruz Issa, narra en su escrito, “Resultados de las elecciones federales de 1910 en Iguala”, publicado el día once de junio del 2020, que el día 12 de julio de ese año, se eligieron a seis magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En consecuencias, la elección de los ministros, era legal y era legítima. Hoy, al igual que la elección de regidores, es legal pero no legitima.

Repito, entiendo que como se eligen, ahora, regidores y magistrados, sea una forma abreviada de elección y también de ahorrar, recursos financieros. Pero, con ello, se sacrifica la legitimidad y el ejercicio democrático del pueblo, para con la elección de estos funcionarios, de primordial importancia. De ahí que tienen que ser electos mediante el voto, universal, directo y secreto, de los ciudadanos. Quizás como antaño, para fortalecer, ahora, la participación ciudadana y la vida democrática.

OPINIÓN

HAZLO EN CASA

SALUD Y BIENESTAR