OPINIÓN PORTADA

La partida en tiempos de pandemia

A 13 de agosto del 2020

“La vida es el 10% de lo que te ocurre, el otro 90% está en cómo reacciones a lo que te ocurre”

Pareciera que los mexicanos nos hemos acostumbrado a vivir bajo el manto de la crisis y la adversidad; es como una configuración “por default”.

Para descansar del recurrente “se los dije”, hoy quiero compartir con ustedes: La manera en la que enfrentamos la partida de nuestros seres queridos, en tiempos de pandemia. Durante las últimas semanas han fallecido muchos amigos, conocidos y familiares de algún amigo, Ante la noticia, el reflejo natural es tratar de averiguar si habría algún tipo de servicio o conmemoración fúnebre. Generalmente se dice, que debido a la pandemia -y ante la necesidad de evitar conglomeraciones- no se estaban celebrando funerales. Se lamenta mucho no poderse hacerse presente en tan difícil momento para darle el pésame a los familiares, pero no hay de otra.

Dichas noticias están llegando por esas aplicaciones electrónicas, en la mayoría de los casos. Reconozco que no he sido un buen ciudadano con eso de quedarme resguardado en casa del virus, sin embargo al salir, procuro guardar la sana distancia, usar cubrebocas, lavarme las manos frecuentemente, no acudir a lugares con muchas personas y regar con agua clorada la banqueta del negocio, sin embargo me visitaron los fantasmas del pasado… concretamente la memoria de los funerales de mi abuelo y padre. Muertes cercanas a mí, quizá por el gran pesar que provocaron en mi familia. También recordé, la partida de amigos cercanos y esposas de algunos de ellos.

Al escribir estas líneas, recuerdo cuando parado en el la cripta del camposanto, junto al ataúd de mi abuelo y padre traté de hablar de ellos ante todos los presentes, hasta que las lágrimas me vencieron, con la familia unida bajo el mismo sentimiento. Lo anterior lo comento, debido a que en todos esos momentos, las familias y los amigos estuvieron ahí. El amor es el sentimiento epicéntrico en nuestras vidas, la fuerza motriz, creo que todas las demás expresiones (como la amistad, la esperanza o incluso, el odio) son manifestaciones que giran, justamente entorno al amor.

El dolor ante la partida de alguien es una de las más genuinas demostraciones de ese sentimiento y los seres humanos, a lo largo de su existencia, han desarrollado rituales para lidiar con ese adiós. El funeral es uno de ellos: Ahí, los deudos buscan, en la compañía de amigos y sus anécdotas, una manera de capturar fragmentos, pedacitos de la vida de quien ya no estará más ahí. Invariablemente son los recuerdos la mejor manera de darle algo de vida a quien físicamente la ha perdido. Esa búsqueda por aferrarse de cachitos del ser que partió, es una de las más honestas manifestaciones de la condición de ser un humano.

Pero durante estos meses de pandemia, millones de almas alrededor del planeta, han partido a ese sitio donde nacen los sueños, y prácticamente todas han estado impedidas de contar con estos sentidos momentos donde se les recuerde colectivamente. A mí me llena de pesar el sólo imaginar que alguno de mis parientes falleciera en medio de esta crisis sanitaria y que yo no pudiera escuchar, de viva voz de quienes los conocieron y los quisieron, sobre su legado.

La pandemia vino también a ser una Caja de Pandora, que colocó frente al espejo quiénes somos y cómo somos. Ha sido un episodio que ha sacado a relucir lo más prodigioso y lo más miserable de nuestra especie, en su comportamiento individual y colectivo. Ha venido a recordarnos que por encima de nuestras aspiraciones y fantasías más mundanas… en nuestro núcleo somos humanos -como cualidad metafísica- y que un sentimiento como el dolor ante la muerte del querido, nos recuerda nuestra profunda vulnerabilidad y la necesidad de ser conscientes del cuidado de la vida y de nuestros seres amados… justamente en vida.

Estas palabras van dirigidas con mucho respeto a quienes -durante este tiempo- han perdido a un ser amado y han tenido que enfrentar el proceso, privados de la oportunidad de

despedirlos como se lo merecían. Abracen su memoria. No pierdan la fe y recuérdenlos: Siempre que lo hagan… ellos estarán ahí, acompañándolos.

Algo Más,,,

Un estudio de Harvard que duró más de 70 años estudiando el desarrollo de un grupo de personas de Boston arrojó la siguiente conclusión: La calidad de vida del individuo depende de la calidad de sus relaciones. Y las relaciones se dan mejor con dos factores: Dar y gratitud. Nada que agregar a los expertos de Harvard. Y a lo dicho por Coco Chanel respecto del ejercicio físico: La cara que tienes a los 20 años te la da la naturaleza, la que tengas a los 50 es responsabilidad tuya.

Ya lo sabe mi estimado lector, hay que dar y tratar con gratitud a las demás personas.

DXCVII.- Escucho mensajes en la radio del IEEEG respecto al cambio de color en los edificios municipales y en los logotipos de las mismas dependencias, que esa acción constituye un delito electoral, en el caso de Iguala, su logotipo oficial fue cambiado de color y el logo oficial Todos Juntos, también está en el color del partido que gano la presidencia, ese famoso Instituto electoral procede de oficio o hay que hacer denuncia. y ahí hay dos camiones rentados chinos desarmados, vaya burla a los ciudadanos.

El Coronavirus muestra el oportunismo político en Iguala.

Sabías que: Hay más probabilidades de morir asfixiado con saliva que de sufrir un accidente aéreo.

Hasta la vista.

OPINIÓN

HAZLO EN CASA

SALUD Y BIENESTAR