OPINIÓN PORTADA

Los alimentos del cerebro

A 11 de agosto del 2020

“Esfuérzate no por tener éxito, sino por ser de valor”. Albert Einstein.

Actualmente se habla del aspecto físico, se habla mucho del cuidado del cuerpo del cuello para abajo, primordialmente del corazón y de los pulmones, y de estos más con motivo de la pandemia.

Sin embargo hay que hacer notar que arriba del cuello hay un órgano muy importante, el cerebro, y hay que mantenerlo y cuidarlo lo mejor posible.

Acorde con Ben Hardy, hay cuatro elementos que nos ayudan a mantener un cerebro saludable: Nutrición, oxígeno, información y amor.

Recordemos que uno se convierte en lo que consume. A reserva de que cada uno consulte su nutriólogo hay una serie de alimentos muy saludables para el cerebro, vegetales, pescado, chocolate obscuro, avena, por poner unos ejemplos. Y definitivamente lesivos son comida y bebida con azúcar artificial, harina blanca, alcohol (en exceso por supuesto) y lácteos.

Por otro lado la cantidad de oxígeno que el cerebro consume determina qué tan bien funciona. Es por ello que un estilo de vida que incluya actividad física es muy importante.

El cerebro usa tres veces más oxígeno que los músculos, y las células del mismo son muy sensibles a la disminución de oxígeno. El ejercicio diario es bueno para la memoria y disminuye el riesgo de Alzheimer.

Además la actividad física ayuda a un crecimiento del volumen del cerebro donde se encuentra la facultad del razonamiento y de la capacidad de ejecución. Ejercicios como correr y nadar ayudan a incrementar el ritmo cardiaco, y por lo tanto el cuerpo bombea más sangre al cerebro.

El cerebro necesita información y aprender para procurar conexiones nuevas y así mantenerlo saludable. El problema es que la mayoría de la información que procesa el individuo es repetitiva y de baja calidad. Se necesita consultar información de más alta calidad que provoque te ponga a pensar o reflexionar, en una palabra que aprendas algo nuevo, y como esto exige un esfuerzo muy poca gente lo hace.

Aquí hay un factor clave para mantener sano el cerebro: El cambio. Con el aprendizaje se va viendo el mundo diferente, y así es como el cerebro se mantiene joven y sano.

Con respecto al amor, podemos afirmar que si un bebé se le alimenta, pero no se le brinda cariño alguno termina muriendo. Pues igual con el cerebro necesita la cercanía física y la conexión emocional. Fíjense como con este asunto del confinamiento uno de los aspectos que más se extraña son las reuniones familiares y de amistades.

El estudio de Harvard que duró más de 70 años estudiando el desarrollo de un grupo de personas de Boston arrojó la siguiente conclusión: La calidad de vida del individuo depende de la calidad de sus relaciones. Y las relaciones se dan mejor con dos factores: Dar y gratitud.

Algo Más…

La situación actual de denigración y ataques que se da por parte de analistas políticos y periodistas que se vieron afectados en sus ingresos al retirárseles el apoyo a sus empresas de gestión gubernamental y publicidad, puede parecerse a la alegoría de los elefantes y los ciegos, que no por manida es menos ilustrativa de lo que estamos diciendo. Según una versión simplificada de la historia, se les pidió a seis ciegos que determinaran cómo era un elefante palpando diferentes partes del cuerpo del animal. El hombre que tocó la pata dijo que el elefante era como un pilar; el que tocó su cola dijo que el elefante era una cuerda; el que tocó su trompa dijo que era como la rama de un árbol; el que tocó la oreja dijo que era como un abanico; el que tocó su panza dijo que era como una pared; y el que tocó el colmillo dijo que el elefante era como un tubo sólido. Seis versiones ciertas que arrojan una visión falsa de lo que es un elefante como tal.

La anécdota, de origen budista, circula desde hace milenios lo cual demuestra que esta fragmentación distorsionada de la realidad no es cosa nueva. Si el fenómeno que describen

los ciegos ya es preocupante, lo convierte en algo mucho más feo la manipulación sofisticada y el déficit de atención colectiva provocada por la adicción al enrollo compulsivo.

Lo cual es un atentado a la posibilidad de una conversación madura y responsable de nuestras diferencias. Una cosa es hablar de la fiesta según la vimos y otra es creer que todos tienen que haberla visto igual, asumir que no hay posibilidad de que las fiestas sean de otra manera y, peor aún, calumniar a todo el que no coincida con nosotros.

Ese es el problema de un cambio de política económica que no salva a las grandes empresas, a los comunicadores, sus empresas y privilegia la inversión social, dicha situación nos está convirtiendo en ciegos dispuestos a ofender y destruir a los que no ven lo que creemos estar viendo.

DXCVI.- Se da una conferencia de prensa en lo que indebidamente se utiliza como centro de transferencia de basura, ya que colinda con el rastro municipal para entregar botas, cuyas cajas demostraban que habían sido compradas a través de Amazon o Alibaba, de mala calidad, en ella se dice con toda desfachatez que faltan choferes, porque sobran camiones, vaya burla, atrás de ellos, está el taller y ahí hay dos camiones rentados chinos desarmados, vaya burla a los ciudadanos.

El Coronavirus muestra el oportunismo político en Iguala.

Sabías que: Que alguien te escuche produce un ilimitado placer en el cerebro, similar al de la comida o el dinero. Hasta la vista.

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