OPINIÓN PORTADA

Los votantes tenemos la obligación de la crítica

“Es cosa fácil ser bueno, lo difícil es ser justo”

Víctor Hugo

A 14 de julio del 2020

El voto siempre debe ser conciso y concreto, hace dos años decidí votar por un cambio en el sistema económico, había vivido la crisis de 1982, la del 1994 y la del 2009, esas que favorecieron al capital y dejaron de lado a un sector, por lo que en el 2018 ya se tenían 50 millones de mexicanos en extrema pobreza, y miles de millones perdidos en su combate, millones que seguramente pasaron a formar parte de las riquezas mal habidas de quienes eran los encargados de apoyar a esas personas alejadas por su educación y entorno del “supuesto progreso” que las políticas de mercado habían construido. O sea, voto por empatía.

Alguna vez, Montesquieu dijo: “Si supiera alguna cosa que me fuese útil y que resultara perjudicial para mi familia, la expulsaría de mi mente. Si conociera alguna cosa útil para mi familia, pero que no lo fuese para mi patria, trataría de olvidarla. Si conociera alguna cosa útil para mi patria, pero perjudicial para Europa, o útil para Europa y dañina para el género humano, la consideraría un crimen”.

Mi voto también descansaba en que cierta ciudadanía con voz pública tendría una crítica permanente al actuar gubernamental.

Ahora bien, la ciudadanía en la que deposite mi confianza: los llamados (as) intelectuales, estos debían de estar siempre alertas y atentos, para luego criticar o aplaudir, es decir, reconocer lo positivo y criticar lo negativo, la capacidad de ser asertivo y objetivo como personalidades públicas; leídas y seguidas por la comunidad.

Sin embargo, lo que ha sucedido me recuerda lo descrito por Aristóteles en la descripción de los tres tipos de amistad: la utilitaria, que será el nexo amistoso mientras sea rentable; la divertida, que perdura mientras ambos disfrutan un tiempo lúdico, por último; la virtuosa, particularmente la que involucra el cultivo de la elocuencia, que conlleva una perfección igualitaria no sólo del otro, sino del trato entre ambos.

Craso error, estas personas que cuentan con voz pública, se dividieron en variadas divergencias, la de aquellos que parecería que su compromiso se encuentra en el primer tipo de amistad, son amigos del presidente de manera utilitaria, pero no por un interés dual, en el que la relación conviene a ambas partes (como el movimiento de un péndulo). Otros se convirtieron en los detractores de cualquier acción del actual gobierno, convirtiéndose en jueces de un accionar que les ha perjudicado su anterior amistad utilitaria con el régimen, criticaban pero recibían prebendas. Considero que no debe hacerse una defensa a ultranza del presidente, llegando a interpretaciones humorísticas, ajenas al discurso original, no se debe ocultar la imposibilidad de autocrítica, ya que no se permiten reconocer el error de elevar a una figura política a un grado de perfección.

Dicen las crónicas de la época que en año 80, el Emperador Tito inauguró el Coliseo Romano y anunció 100 días de espectáculos, por la mañana había juegos y por la tarde eran sacrificaban a los enemigos, en los descansos se repartían mil hogazas, sin embargo, se tienen documentados eventos en donde no existía el apoyo del pueblo, aun y cuando les daban de comer y se esforzaban por entretener.

¿Por qué razón? Porque la crítica deberá estar siempre en el actuar ciudadano y mucho más en aquellas voces que son seguidas, cuyo peso público es importante y cuya responsabilidad les obliga a colaborar con aquellos que menos tienen, porque ellos y ellas son las que les permitieron y permiten ser escuchadas y encontrarse en zonas privilegiadas del sistema económico.

Sin embargo, la crítica válida es aquella que se basa en entablar comentarios objetivos sobre el quehacer gubernamental, dicha situación forzaría al gobierno a elevar el nivel de gobernanza en sus tres niveles de gobierno, que les permitiría crecer en sí mismos -al aceptar que no existe el gobernante idóneo- y trabajarían para constituir una mejor relación entre el actuar gubernamental y la de todas (os) nosotras (os).

Algo Más…

García Lorca dijo “No sólo de pan vive el hombre, si yo tuviera hambre pediría medio pan y un libro”, en este sentido, los amigos del presidente, los partidarios de Morena o simplemente los que votaron por él, tenemos la obligación de criticar, esto como un ejercicio de pedir un libro y no sólo pan.

Debemos estar pendientes de los gobiernos, como el de Iguala, poco transparente, sin interés alguno en ser proclive a la honestidad, a la pulcritud en el manejo de la Hacienda pública. Un ejemplo, el cabildo le rechazo a su Oficial Mayor, sólo coloco a una incondicional y el señor sigue cobrando en la nómina municipal, o sea existe poco respeto por el órgano colegiado de cabildo, compuesto por mujeres y hombres cuyo interés no es demostrar transparencia ni honestidad, sino recibir la mayor cantidad monetaria en prebendas, sin importar caer en la corrupción, al fin y al cabo saldrán impunes.

DLXL.- Estimado lector, al alcalde de Iguala le gusta el lenguaje cantinflesco: “Iguala tendrá el mejor centro histórico” “Un proyecto Insignia de Sedatu”, ni sus medios pagados que se lo creen. ¿Cuándo podrá igualar al de Lagos de Moreno, Dolores Hidalgo, Zacatecas y Durango (ciudad). Vaya con el grandilocuente presidente. Insignia, bufonadas.

El Coronavirus muestra el oportunismo político en Iguala.

Sabías que: Los virus son fragmentos de material genético que penetran en las células vivas y comienzan a reproducirse.

Hasta la vista.

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