OPINIÓN PORTADA

LOZOYA NO ES EL JUEGO, ES EL JUGUETE

A 20 de agosto del 2020

Por Alberto López Rosas

Hace años que el tren de la institucionalidad se descarriló en el Pais.

Ese tren se salió de las vías extraviando el camino, bajo un juego perverso de diversos protagonistas del PRI y del PAN, como los jugadores más notorios.

El juego no importa, si el juguete; jugaron con Pemex, fue su juguete, jugaron con la economía nacional, jugaron con el patrimonio nacional, jugaron con México, lo apostaron a la ruleta y ganaron perdiendo.

Perdiendo todos, finalmente. Algunos aún los justifican.

No puedo afirmas que todo lo que dice Emilio Lozoya sea verdad, pero se oye lógico.

Era un grupo de jóvenes, los que jugaban a la riqueza fácil, a la frivolidad, entre el equipo de Calderon y Peña Nieto. Jóvenes con mañas viejas, que empobrecían al País. 12 años. Decena trágica.

Jugaban privilegiadamente entre el poder y el dinero, además de la inercia histórica de la impunidad, ¿porqué no jugar? Cuando nada se arriesgaba, solo la estabilidad y el desarrollo social, que nada les importaba.

Esos jóvenes en su mayoría, sin emoción, sin valores, involucrar a la madre, a la esposa, a la hermana, dice mucho de eso; sin consciencia, bajo espejismos, nos gobernaron y no midieron su juego, el lobo no estaba.

Descompusieron lo que consideraron, en su inconsciencia, su juguete: Pemex, sustento de la Economía Nacional.
No importa el juego, cuando se apuesta lo suyo, si el juguete cuando es de todos.

Recompongamos, la justicia nunca es venganza, es darle a cada quien lo que le corresponde, eso se espera.
Toca a ellos reparar lo que nos descompusieron y al gobierno, recuperar la esperanza.

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