OPINIÓN PORTADA

MUNDO VOLÁTIL


OPINIÓN

Por José Antonio Lavin

“El amor de Dios es como el mar…puedes ver el principio, pero no el final”

Los tiempos actuales nos remiten a un  mundo volátil por los cambios constantes y rápidos; que nos lleva a la incertidumbre por falta de previsibilidad de las cosas; que presenta complejidad porque tenemos muchas partes y piezas que interconectar; y también nos muestra ambigüedad: No hay claridad de como conectar esas partes y piezas. Los que hemos tenido la oportunidad de venir de un mundo con lentas inventivas, ahora vemos que todo cambió de pronto y tendremos que aprender a vivir en la nueva normalidad. La transformación digital va de personas, procesos, data y tecnología. Se tendrán que crear nuevos escenarios, nuevos mercados, nuevas formas de consumo. Mucho de los que estamos haciendo en los negocios, educación, en el ámbito empresarial, quedará obsoleto, según  diagnóstico que presento Ivan Juscamaita un  especialista en Disrupción Digital.

La innovación es el músculo empresarial que permite siempre estar listos a cualquier era de cambio, señala el peruano. Y hay una conclusión que tumba toda estrategia rígida, libros o rutas críticas establecidas: En el mundo que viene, o estamos entrando, no existe receta, mezcla mágica para transformar organizaciones. Cada una debe encontrar su modelo a partir de experimentación constante viviendo con apertura, práctica, flexibilidad, sus operaciones. Esto es el mundo VICA al que estamos entrando. Un caso de estudio: ¿Por qué Apple sí pudo adaptarse y evolucionar y Kodak fracasó?

Apple supo leer la demanda del mercado. En 1997 estuvo a punto de irse a la bancarrota: Revolucionó la industria de las computadoras al ofrecer tres servicios en uno: Teléfono, computadora, música en un solo producto: IPhone. Contrario a Kodak: Una empresa de un siglo de historia no supo leer la demanda digital. Tenía todo para innovar. No supo leer la entrada de Sony, por ejemplo, en 1980, la cual empezó a ofrecer imágenes en video. Pero tampoco quiso aceptar lo que el nuevo siglo en el 2000 demandaba: De la captura de imágenes de momentos sagrados, únicos, de calidad, el mundo demandó imágenes del momento para compartir experiencias, vanidades, conceptos que ya no necesitaban de un laboratorio de impresión. Una cámara digital, lo podía hacer. Ya no una manual con Kodak. Pero con la llegada de los teléfonos todo cambió. El gran error fue querer perpetuarse en su mismo sistema de trabajo: Invirtió en soluciones híbridas y quebró.

En México no se está trabajando en dimensión de lo que viene en los gobiernos y políticos. Deberían trabajar en la innovación de sus procesos: Desde la aplicación de servicios al público para cobros hasta contacto ciudadanos, la definición de nuevos programas para relanzar las administraciones públicas. Los aspirantes a gobernar no saben otra cosa más que hacer entrevistas en sus redes sociales y creen que eso es innovación en este tiempo. Creen que con eso conquistaran al electorado cuando es todo lo contrario lo que viene en el mundo. 

Algo Más….

Leí y transcribo lo siguiente: “Desde hace tiempo la inseguridad pública y el crimen organizado ganaron la batalla. Primero por precaución y luego por pánico, cercenamos libertades y movimientos en aras de una seguridad que, incluso así, se está haciendo trizas. Casi sin proponérnoslo dejamos de hacer cosas que formaban parte del mundo en el que crecimos. Antes de que el término se pusiera de moda, la violencia impuso una “nueva normalidad” que en realidad fue la capitulación de un modo de vida. Los niños no pueden jugar en la calle, nos está prohibido caminar por las noches, hemos dejado de viajar por carreteras secundarias, las playas solitarias quedaron en el recuerdo, pueblear el fin de semana se transformó en aventura prohibitiva, organizar un picnic o la posibilidad de acampar en el bosque o en un predio o equivalente, en una osadía, y poco menos que un suicidio”. 

Lo anterior lleva  a los comentarios respecto a la carta publicada, uno de ellos,  compartía un pensamiento escrito por Joan Manuel Serrat, un icono de la música, argentina y con mucho que opinar por los golpes militares que vivió:  “Hay que tener un poco de cojones, o quizá muchas ganas de vivir para no dejar que te mate una amenaza; yo tengo muchas ganas de vivir, de beber hasta la última gota de vida que tenga, pero beberla así, con felicidad, en la mayor plenitud posible. La violencia es una flor que nosotros hemos cultivado, y la queremos arrancar a tirones; lo mejor es dejarla que se seque. Tenemos que dejar de regarla todos los días con esa mierda que produce la televisión, violencia sin sentido y sin explicación, dejar de regarla con nuestros miedos. Pareciera que en lugar de ver el crimen que se está cometiendo, observamos una película como si aquello no doliera, no sangrara, no llorara. Tenemos que poner en el jardín cultura, arte, música, tecnología y sobre todo, amor. Eso seca sin duda a la violencia”.

De una respuesta a la oración  para alcanzar la paz, llega una invitación a no cultivar la violencia.  Dos visiones respecto a lo que lacera a cada rincón de México

DLXXXV.- Los que quieren ser candidatos se pretenden posicionar, a través de llenar de publicidad positiva cualquier evento esa es una receta preestablecida. Luego los asesores recurren a encuestas pagadas que sin hablar,  lo dicen todo para provocar la “ley del hielo” a potenciales competidores, en particular a los que no están en plataformas partidarias. Pareciera que la “ley” es: todo dentro de la partidocracia, nada fuera de ella.

La pandemia de Coronavirus muestra el oportunismo político en Iguala.

Sabías que: La lengua está libre de gérmenes solo cuando está rosada. Si está blanca es porque hay una fina película de bacterias.

Hasta la vista.

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